La localidad atraviesa desde hace años un proceso de crecimiento sostenido que transformó por completo su fisonomía y su dinámica social. Lo que tiempo atrás era considerado un territorio aislado, hoy se consolida como una comunidad en expansión, marcada por el desarrollo urbano y nuevos desafíos vinculados a la infraestructura y los servicios.
Conocido popularmente como Sicardi, el barrio nació como un proyecto inspirado en una “pequeña Italia platense”. La posibilidad de acceder a lotes a bajo costo, sumada a un entorno más tranquilo y en contacto con la naturaleza, lo convirtió en una alternativa atractiva para quienes no logran adquirir una propiedad dentro del casco urbano.
En ese contexto, el crecimiento de la ciudad y el aumento de los precios inmobiliarios llevaron a muchas familias a buscar opciones fuera del centro, priorizando una vida más alejada del ruido y del ritmo acelerado. Así, Sicardi se posicionó como una de las zonas elegidas para concretar el sueño de la casa propia.
Ubicado al final de la avenida 7, en cercanía con Arana y antes de llegar a Ignacio Correas, el barrio se extiende en un amplio territorio que abarca más de trescientas manzanas. Este crecimiento fue notable en los últimos años: hace una década, la zona contaba con menos de un centenar de manzanas y una población considerablemente menor.
El impulso de políticas públicas, como el programa PROCREAR, junto con la organización vecinal, fueron factores clave en este proceso. De esta manera, Sicardi dejó de ser un área periférica y comenzó a consolidarse como un espacio habitado mayormente por familias jóvenes, que apuestan a construir una vida distinta, aunque todavía enfrentan desafíos vinculados al acceso a servicios y al desarrollo integral del barrio.