Elegir un perfume no es solo una cuestión de gusto. Las fragancias forman parte de la identidad y pueden influir en la forma en que una persona es percibida por los demás.
Los especialistas señalan que los aromas frescos y cítricos suelen asociarse con energía, dinamismo y naturalidad. Por eso son recomendados para el día, el estudio o actividades al aire libre. En cambio, las notas intensas como vainilla, madera o ámbar transmiten seguridad y elegancia, por lo que suelen usarse de noche.
También influye la personalidad. Quienes prefieren la discreción suelen elegir perfumes suaves, mientras que las personas extrovertidas buscan fragancias más marcadas y duraderas.
Probar el perfume sobre la piel y esperar unos minutos es clave, ya que el aroma cambia con el tiempo. De esta manera se puede encontrar una opción que acompañe el estilo personal y se adapte a cada situación.